25 feb. 2010

HABANO (MEX) (br.c. 1978, Ferrol -- Miss Tepeji x Breezy Lane ) Una gran leyenda de la hípica mexicana en los años 80’s.

Una de las grandes leyendas del hipismo mexicano en la década de los 80’ fue sin lugar a dudas Habano que junto con El Villano y Pikotazo dejaron huella en la pista del Ovalo Sotelino.

Habano propiedad del Rancho La Ventilla y entrenado por M. D. de Salas tuvo una excelente actuación en la pista del Hipódromo de las Americas. Fue representante de la delegación mexicana en el Clásico Internacional del Caribe de 1981 junto con Baby Champion y ocupo el cuarto sitio. Participó en el Derby de Kentucky en ese mismo año ocupando el vigésimo lugar en esa tan importante carrera.

Fue caballo del año y logro importantes victorias en diversos clásicos como se mencionan a continuación:

1st Clasico Asoc. Nacional de Criadores

1st Handicap Gen. Manuel Avila Camacho

1st Clasico Carlos Gomez

1st Handicap Dia del Charro

1st Handicap Gay Dalton

1st Handicap Gen. Manuel Avila Camacho

1st Clasico Carlos Gomez

1st Clasico de Campeones

1st Clasico Cuahtemoc

1st Clasico Quetzalcoatl

1st Futurity Mexicano

1st Clasico Ciudad de Mexico

1st Clasico Anahuac

2nd Clasico de Campeones

2nd Handicap Hidalgo

2nd Clasico Asoc. Mexicana de Caballistas

2nd Clasico Asoc. Mexicana de Caballistas

2nd Handicap Dr. & Gen. Alfonso Arzave

3rd Handicap Dia del Charro

3rd Clasico de Campeones

3rd Clasico Guadalupano

3rd Handicap Hidalgo

Vigésimo en el Kentucky Derby 1981

Cuarto lugar en el Clásico Internacional del Caribe 1981.

Lamentablemente, Habano no logro trascender internacionalmente a pesar de sus grandes logros como corredor local, pero fue un gran protagonista en la década de los ochenta y por su labor es considerado como uno de los más grandes en esa época de oro del hipismo mexicano en donde grandes corredores como Huizcada, Borgia’s Pride, El Coco, Randar, Galadriel, Devastratice entre otros iluminaban la pista del Ovalo sotelino.

Habano un gran competidor que tuvo la suerte de espaldas en las competencias internacionales, pero lo intento, ser un grande en la hípica mexicana y trascender a nivel internacional.

Por cortesía de YOUTUBE se presenta el Clásico Internacional del Caribe 1981 y el Derby de Kentucky 1981, donde Habano participó.









5 comentarios:

Anónimo dijo...

Habano


Hoy recordé a Habao, para mí, Habano fue muy especial y me marco definitivamente.

Tenía 13 años de edad cuando mi padre en compañía de un tío me llevaron por primera vez al hipódromo. Recuerdo que est+abamos sentados en el restaurante a un costado del Gay Dalton, cuyas escaleras nos llevaba a círculode presentación.


Mi tío me pidío un caballo para apostar, fuí corriendo a ver desfilar los caballos antes de salir a la písta y me encantó un caballo.

Regresé y leí el programa y al encontrar el número le dije que apostara a Habano (era la presentación de Habano en el Hipódromo de las Américas).

Empezó la carrera y estaba con la emosión propia de un niño siguiendo la carrera con suma atención, tenía la mirada fija en el caballo y estaba hipnotizado en él.

Creo que podía sentir los latidos del corazón del caballo a la distancia, segun recuerdo gano esa carrera y yo estaba feliz, y mi tío también, mi padre estaba contento también, por que también lo había considerado en sus apuestas.

Anónimo dijo...

Regresé emosionado y feliz a casa contandole ami madre sobre lo sucedido.

Poco tiempo después fuí nuevamente al hipódromo, mi padre me estaba enseñando a "leer" el programa, él maestro de matemáticas, y en esa segunda ocasión, coincidió que Habano corría nuevamente. El hehcho me emosionó mucho y por supuesto lo volví a apostar, y según recuerdo quedó en los 3 primeros puestos.

Desde ese momento, empecé a seguir al caballo. Recuerdo una marca blanca en la frente del caballo que me encantaba, el cuerpo del caballo era ligeramente más pequeño que al resto, pero con una musculatura ejemplar.

El espíritu del caballo me cautivaba, me resultaba fuerte, veloz, pero sobre todo, concentrado en sus carreras, muy bien administrado mientras corría y ejecutaba sus moviemtos con mucha fuerza e inteligencia. Pero, tal vez, lo que más me gustaba era que em momentos decisivos y en posible desventaja, sacaba fuerza de la nada para cerrar implacablemente.

Anónimo dijo...

Esa forma de correr me encantaba. Una ocasión salió en la revísta de (según recuerdo) Criadores Mexicanos, y ahí estaba en Habano en la portada, recuerdo que obligue a mi padre a comprar la revísta. (que ya no encuentro, ojalá pudiera tener un ejemplar)

Cuando había clásicos y corría Habano eran días de fiesta, recuerdo que se llenaba el hipódromo, conseguir mesa en el Gay Dalton era muy difícil, pero mi padre la mayor de las veces conseguía una.

La gente vitoriaba y se entregaba en las carreras, la plática entre la gente era solo de caballos y se respirtaba un ambiente único.

Aprendí a leer el programa y junto con mi padre empezamos air con mucha regularidad al hipdromo, de hecho comprábamos el programa un día antes para estudiarlo esa misma mísma noche para al llegar al día siguiente, estuvíeramos atentos a los cambios en los pesos y ajustar las apuestas.

Eran tiempos muy buenos (aunque a mi madre no le gustaba mucho y entraba en discusiones con mi padre por invertir tanto, tiempo en los caballos.)

Como niño que era, había noches que repetía las carreras mientras dormía, sobre todo los clásicos con El Villano que era un caballazo pero mi consentido era Habano.

Una noche no hubo suerte y tuvímos que regresar en tranbsporte público (sin pagarlo), también, fue muy emosionanate.

Otra ocasión, cuando tenía como 14 o 15 años mi padre y yo sacamos nuestras opciones para el "5 y 10" y teníamos dudas para 7ma carrera que segun recuerdo era la estelar, y un clásico también, ya en la ventanilla le propuse un cambio, y colocar a Palmillento, esa vez ganamos el 5 y 10, un dineral!!!

Después, de un rato dejé de saber de Habano, segun supímos fue a EU y que había tenido un buen papel, pero que se había lesionado, nunca supe si fue cierto o no.

Anónimo dijo...

Dejé de ir al hipódromo cuando lo cerraron y cambió la administración, tan solo hace un par de años me asome al lugar, y al entrar, ya no era lo mismo (ni yo tampoco), no respiraba esa olor único del hipodromo, ni los comentarios graciosos que hacía la gente desde las tribunas para aplaudir o insultar a los jockeys (como a ese tremendo jockey Alferez), los cajeros antes mantenían la mirada atenta a al máquina de los boletos, mientras escuchaban la apuesta solicitada, y dejaban salir una mueca de aprobación o desaprobación al emitir los boletos de manera fortuíta. también, había una sensación de calidez, no sé si eera por el exesivo tabaco qeu ahí se quemaba o por el nerviosísmo que cada uno de los apostadores generaba al tener en sus manos el boleto "ganador". O esa mirada inquisidora sobre el programa buscando una verdad oculata en él y que solo los elegidos pudieran encontrar.

Ese olor a tierra fresca y ligeramete humeda que la písta despide, cuando pasaba el camioncito que la limpiaba y humedecía.

El caminar pausado de los competidores guiados por un experto, vestido con su traje rojo y sombrero blanco, que en más de una ocasión tuvo que intervenir contener caballos nerviosos mientras desfilaban, parecía que con la pura presencia del saco rojo los caballos se calmaban. eran actos magistrales de control (hasta esas cosas me gustaban).

Recuero también, que en una carrera, al llegar a la recta final hubo una carambola, donde uno de los caballos se rompió la pata, me impresionó que tuvieron que sacrificarlo en el mismo lugar donde había caído para luego, arrastrarlo enfrente de todos, esa vez no pude evitar, por más que pude, mojar el programa con las 2 o 3 lágrimas que lograron salir.

Todo eso ya no existe más, o tuve mala suerte en ese día que regrese al hipodromo.

Entrar al hipodromo era como entrar a un centro comercial, como si llegara a pedir una hamburguesa más a McDonalds, fría, insipida, sin alma, sin corazón. Pero eso si, había sillas suficientes digna de una buena planeación del mejor de los mercadologos, cuando regresé ni siquiera me senté.

Los caballos cuando corren se ven y se sienten distinto a los que ví de niño.

Tal vez sea yo, pero si es muy diferente. No he vuelto a apostar otra vez.




jorghebert@yahoo.com.mx

Anónimo dijo...

mario diaz de salas nunca entreno a habano investiga mejor las historias y corrigelas